12A y la despenalización del aborto

12A y la despenalización del aborto

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El activismo por la despenalización del aborto siempre ha tenido enormes diferencias con los otros tipos de activismos. Aun cuando muchas personas se practiquen abortos y/o estén de acuerdo con él, son poquísimas las que hablan abiertamente del tema. Menos aun las que deciden movilizarse.

Miremos a nuestro alrededor:

¿Cuánta gente conocen ustedes que hable de aborto?

¿Cuánta gente conocen ustedes que sepa/ dé /haga pública información sobre aborto?

¿Cuánta gente conocen ustedes que no tengan problemas en estar públicamente a favor?

¿Cuánta gente famosa conocen ustedes que se compre el pleito? ¿Qué políticxs, gente en la tele, en la radio, de las letras, del deporte, del arte…?

Lo que se defendió en la movilización por la despenalización en caso de aborto por violación el 12 de agosto, es la versión más políticamente correcta de la que se puede hablar. Es interrumpir un embarazo que ha sido producto de un hecho disruptivo, muchas veces violento, en la vida de cualquier persona y que como consecuencia tiene un embarazo no deseado. Es decir: el más básico ejercicio de autonomía sobre el cuerpo, considerando además que en el Perú el 80% de las víctimas de violación sexual son menores de edad. No hablamos de mujeres adultas (con vida sexual) lo que para colmo nos da como sociedad el argumento más conservador y discriminatorio: el de la “victima ideal”, aquella que es totalmente inocente, que “merece” ser defendida. Y aun así, esta demanda es brutalmente rechazada por la amplia mayoría política.

Es histórico, es un pequeño paso de un gran camino que se hayan convocado a más de mil personas en la movilización del 12 de agosto. Es histórico que una primera dama, como lo hizo Nadine Heredia ese día, se haya pronunciado a favor. Tenemos que seguir haciendo historia por conquistar nuestro derecho a abortar.