Abortar en el Perú NO es "fácil, barato ni seguro"

Abortar en el Perú NO es “fácil, barato ni seguro”

“La respuesta legislativa peruana esta en el justo medio. Compasión. Esta mal abortar, pero puedes hacerlo sin temor a la cárcel”

Rosa María Palacios, 27.05.15

Entrada originalmente publicada el 2015-05-30 por Sandra Rodríguez, reproducido con
autorización de la autora.

Rosa María Palacios ha publicado un artículo donde afirma que en el Perú, en la práctica, el aborto está despenalizado. La pena de cárcel para mujeres que se practican un aborto “sentimental” (por violación) es de tres meses: “es decir, nada”, mientras la pena máxima por otros motivos es de máximo dos años: “es decir, no hay pena real”. Además de minimizar las penas establecidas por ley, afirma que no hay mujeres presas por abortar, y que si una mujer llega con complicaciones luego de un aborto incompleto al hospital “a ningún médico se le ocurre llamar a la policía”. Subrayando aún más su distancia con la experiencia de la mayoría de las mujeres peruanas declara también que “abortar de forma segura no es caro ni inaccesible en el Perú”. Según Rosa María, esto es así porque el Estado es “compasivo”, se compadece de las mujeres que abortan por eso no las encarcela.
Rosa María se acerca en un punto a la verdad: la penalización del aborto no funciona. Primero porque no hay mujeres presas por abortar. ¿Esto es porque el Estado es “compasivo” o porque es imposible en la práctica iniciar procesos legales y encarcelar a las 370,000 mujeres que abortan al año en el país? [1] Como para hacernos una idea de la magnitud: la población penitenciaria en el Perú supera en poco los 71,000 [2]. Segundo, porque la criminalización del aborto no desalienta su práctica: la tasa de abortos es mayor en aquellos países en donde es ilegal [3]. Sin embargo, Rosa María se equivoca al sugerir que el marco de criminalización actual no tiene consecuencias prácticas sobre la vida de las mujeres. Nada más falso que asegurar que abortar en el Perú es “fácil, barato y seguro”, como ha hecho en Twitter. ¿Cuál es la realidad de las mujeres que abortan en el Perú? El aborto clandestino e inseguro, y acompañando a este, la muerte materna.

Una mujer con un embarazo indeseado que desee abortar se va ver, en primer lugar, sola. La criminalización la obliga al silencio por temor a la condena, encapsula su experiencia volviéndola más vulnerable aún a quienes buscarán lucrar con su sufrimiento. Terminará entonces en manos de un charlatán que asegurará interrumpir su embarazo con brebajes, o de un inescrupuloso personal de salud que asegurará hacerlo mediante inyecciones, o de los carniceros que se promocionan en las calles con sus posters de “ATRAZO MENSTRUAL”. En muchos casos, no le alcanzará el dinero sino para acceder a los oscuros procedimientos de 50 soles anunciados en los periódicos [4]. Si la mujer acude a un hospital a raíz de las complicaciones causadas, se expone a ser acusada en algunos casos por el personal de emergencia que –dependiendo del centro de salud donde se encuentre y criterios propios- se ve obligado a comunicar a la policía y fiscalía. Es falso, como afirma Rosa María que eso no suceda. Si se hubiese paseado por algún hospital en Lima podría ver cómo las mujeres con abortos incompletos terminan siendo examinadas por los fiscales, dando declaraciones ellas y sus familias, si es que se encuentran presentes. No es lo común pero se da. Pero la prueba más letal de que la criminalización del aborto tiene efectos nefastos sobre la vida de las mujeres, es que provoca muchas veces su muerte. A nivel mundial, el aborto inseguro es la causa del 13% de muertes maternas: 65,000 muertes cada año. En América Latina este porcentaje asciende a 17%. En el Perú es de 17.5%, según datos del Ministerio de Salud [5]. ¿Dónde está la compasión de la que habla Rosa María en empujarnos al estigma, la vulnerabilidad, la soledad, y por último, a la muerte?

El mayor error de los argumentos antiabortistas -como decía Vargas Llosa en un artículo de 1998– es que se esgrimen como si el aborto no existiera, como si al despenalizar el aborto se inaugurara su práctica y se provocara a las mujeres a realizárselo. Desde su autoproclamada superioridad moral, quieren posicionarse cómodamente como “defensores de la vida”, mientras ignoran con fanatismo la evidencia: la legalización del aborto no incide en el aumento de abortos realizados, pero sí reduce increíblemente la posibilidad de muerte materna asociada a los abortos inseguros [6]. En Sudáfrica, por ejemplo, el número de muertes maternas vinculadas al aborto cayó en un 91% luego de su legalización en 1997. Lo mismo ha sucedido en Uruguay en tan solo dos años. Si pudiesen ver más allá de sus consignas, notarían que lo que sí tiene un efecto sobre la disminución en la tasa de abortos es la popularización del uso de anticonceptivos, porque reduce en primer lugar el número de embarazos no deseados, pero ¿dónde están las campañas de los autoproclamados “pro-vida”, de la Iglesia católica, para promover su uso?

La pregunta que queda pendiente para los anti-abortistas es si podrán dirigirse a muchas de sus amigas, tías, madres y abuelas, y llamarlas asesinas. Sí, a muchas de ellas, porque en el Perú, las mujeres llegan a los 50 años con un número de abortos promedio de casi 2 (1.8) [7]. La pregunta es si podrán ellos, si podrá el Congreso, mientras nos condenan a la vergüenza, la clandestinidad y la muerte, continuar llamándose aún “defensores de la vida”.

[1] Ferrando, Delicia (2006). El aborto clandestino en el Perú.

[2] Para el 2014, la cifra ascendía a 71.347.

[3] “Para el 2008, la tasa de abortos era más baja en aquellas subregiones donde la mayoría de mujeres viven bajo marcos legislativos liberales, que en aquellas regiones donde prevalecen marcos restrictivos”. Cita tomada de Sedgh G et al., Induced abortion worldwide in 2008: levels and trends, Lancet, 2012.

[4] Según datos del 2006, la mayoría de mujeres (44%) acuden a personas no calificadas para interrumpir su embarazo, y la situación se agrava en zonas rurales (66%).

[5] Entre el 2002 y el 2011 habrían muerto 650 mujeres por esta causa (p. 58)

[6] En los países donde el aborto es legal, la tasa de muerte materna es casi 0.6 por cada 100 mil abortos. En cambio, en aquellos en donde es ilegal, la tasa es de 1000 por cada 100 mil abortos (Távara, 2001).

[7] Los datos son de 1989.